miércoles, 13 de diciembre de 2017

AUTÓMATAS DE LA LEY

Bajo la apariencia de la legalidad puede estar instalado lo rancio y la suspensión de un terrible virus que ha ido expandiéndose a través del tiempo, de los apellidos. La ceguera individual y la de los grupos políticos determinan las realidades de ahora. Y, al final, es complicado interpretar la verdad.
Haciendo de vientre en mi trono he pensado que la verdad debería ser interpretada por androides programados. Sí, robots; algo que no fuera humano. Cuestionamos a las personas más inteligentes; a las que más han estudiado; a las que sentencian con una maza las posibles lecturas… Algo debe estar fallando. Será que todo está podrido (¡uff, sí, cómo huele!). La mayoría pertenecemos a algún bando –ya no se valoran las individualidades–, y así es complicado ver lo que es justo. Se han creado normas tan necesarias como confusas, y parece que ya no hay capacidad para crear otros matices dentro del orden. Por eso yo prefiero el sentido común que es capaz de evaluar un buen robot que el de una buena persona.  

martes, 12 de diciembre de 2017

GOOGLE (2)

Un señor enfermo coge la mano de su esposa que está al lado. Le dice que tiene miedo, que no sabe cómo afrontar sus últimos días. Su mujer lo mira con afecto, esboza una tímida sonrisa y, desde el silencio, le da un beso lleno de ternura. «No pienses», le susurra acariciándole la mejilla. La sentida sugerencia solo pretende aliviar esos duros momentos. Pero el señor no está hecho para aceptar el final ni para anular su mente de pensamientos. «No puedo, querida. Es lo único que hago. Pensar. Pienso que podrías mirar en internet qué hacer en estas situaciones». 

miércoles, 6 de diciembre de 2017

LA TOS

Entro en tu casa y adopto todas las formas. Ahora que fumas soy el cenicero y también el cigarrillo. Soy el humo que tragas con ansia. Me centro en eso. Recorro tu laringe y la araño para provocarte una tos fea. Llego a tus pulmones; están negros, carbonizados, invadidos por larvas de nicotina. Las aniquilo y dejo tu aparato respiratorio limpio, bien sano. Deseo que inhales el aire y notes la diferencia. ¡Qué bien!, ¿verdad? Luego, cuando sientes en ti el milagro, adopto la forma de un alfiler y agujereo insistentemente tus órganos para que mueras de una hemorragia interna.

martes, 5 de diciembre de 2017

EL ERMITAÑO

No echo en falta el aseo personal desde hace mucho tiempo. Tengo una vida sucia y plena. Evidentemente vivo solo, como un gato solitario, protegido por una costra dura y roñosa. Si por alguna circunstancia tuviera que entrar en contacto con el agua, a estas alturas, lo haría como un crustáceo, pues poseo un caparazón similar al de estos artrópodos. Los seres humanos estamos mal diseñados. Tenemos la fortaleza en el interior y la fragilidad en la parte de afuera, en la piel, en ese velamen sensible a las caricias que puede sangrar con el leve pinchazo de un alfiler. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

LA CAJITA

La mujer que estoy encantado de conocer es una de esas personas en peligro de extinción que da gracias por todo. Da gracias a la luz que entra por la ventana cada día; a las flores que le alegran la vista; a los pájaros que trinan y hacen cabriolas en el cielo; a las nubes por su lluvia; a sus hijos, a sus nietos, a la gente; a todo aquello que le da bienestar. Es positiva, no cabe duda, y esa espiritualidad con la que ha nacido hace que enarbole su fe como una bandera; porque su bondad, lejos de ser una postura simplona, hace que pueda soportar las adversidades. Hoy la he oído hablar sola. Se dirigía a la cajita que tiene sobre la cómoda. En ella ha ido guardando los dientes que le han ido cayendo. Concretamente hablaba a una pieza medio podrida que acababa de introducir. Y decía: «Querida muela, te doy gracias por aguantar en mi boca todo este tiempo».

sábado, 2 de diciembre de 2017

LA MELÉ

Los escarabajos y las cucarachas viven lo suficientemente cerca como para saludarse todos los días al salir de sus respectivas casas. Lo hacen por educación, ya que en realidad se odian; experimentan un asco tremendo al cruzarse en sus idas y venidas. Un día, ese gesto de cortesía, derivó en trifulca; perdieron su pundonor y llegaron a las patas. No supieron comportarse como insectos civilizados, y el choque originó una ridícula melé, una lucha absurda entre dos bandos invertebrados. Yo, desde la rama de un árbol contemplé la contienda y me avergoncé de pertenecer a la familia de los coleópteros.

martes, 28 de noviembre de 2017

MOSCAS SOBRE LIENZO

En el techo del bar hay tres moscas. Llevan un buen rato sin moverse del sitio y hacen que dude de su naturaleza animada. Parecen tres puntos negros, tres pequeñas máculas sobre un gran lienzo blanco. Así podría titular una pintura mía. Me despisto un segundo y desaparece una. Ha volado, supongo. Me quedo observando las otras. Espero su movimiento, su revoloteo inquieto. Esta vez mantengo la mirada. Contemplo la nueva creación –«Dos máculas sobre lienzo»–, y permanezco absorto al espectáculo que el techo está por ofrecerme. La sencillez de este hecho ordinario es el alma de mi ingenio. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

PENIS-COLA

Estar en mi pueblo un domingo por la tarde es como no estar en ningún sitio. Es como pertenecer a un lugar olvidado. Puedo ir desnudo y trotar por las calles, sintiendo la brisa y la flacidez de mi colgajo. Disfruto de esa sensación incomparable al subir las pendientes adoquinadas del casco antiguo. La sangre se mueve, me estimula, y engrandece mi modesto miembro. Lo empina como la lanza de un épico caballero que va al galope en un corcel invisible. Las justas con la niebla y la calma son mi mejor desafío. Mi pueblo me pone; permite que viva en paralelo.

viernes, 24 de noviembre de 2017

LA PROFECÍA

Ya está todo preparado para que nazca. El cuello del útero se dilata. La matrona le indica que debe empujar con fuerza, manteniendo el pujo el mayor tiempo posible y lo haga coincidir con las contracciones. Enseguida se ve la cabeza del bebé. Sale lentamente, fruncido en una mueca sobrecogedora  y arqueando la pelusilla de sus cejas. Una vez fuera mira en derredor y se ríe como ningún otro rorro lo ha hecho. No llora. Su madre solo quiere sentir su peso en sus brazos, aun sabiendo que, cuando crezca, ella será presa del llanto, los gritos y la histeria.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

LOS BUENOS ASESINOS

En mi familia somos todos asesinos. Yo estoy empezando a tomar conciencia de ello. Veo que somos sensibles y talentosos en lo nuestro y nos esforzamos en buscar la belleza, la estética. Sin embargo, no planificamos ni programamos; ni usamos patrones estratégicos a la hora de manifestar nuestros actos homicidas. Eso sería retorcido. Solemos actuar con espontaneidad, sencillez, llaneza… Nuestra violencia es una metáfora, una grata inconsciencia que posee una estructura sólida. Al final todo cobra sentido. Solo nos limitamos a acelerar lo que es irremediable, y seguimos los impulsos de nuestra verdad para aceptar los caprichos de la naturaleza. 

martes, 21 de noviembre de 2017

EN EL BOSQUE

Cuando la até al árbol fue cuando me di cuenta de que tenía un cabello precioso. El flequillo le caía sobre sus ojos azules como una cortina de color avellana, y mil bucles de pelo alborotado dejaban entrever graciosos mechones rubicundos. Era una melena voluminosa, hidratada, sedosa... Así la noté cuando mis dedos aplanaron sus tirabuzones y dispuse sobre su testa una manzana de piel amarilla. Su mirada rabiosa se transformó en una dulce consternación, en un abatimiento opaco y gris. Se quedó inmóvil como una estatua. Sabía bien que estaba allí para que yo probara puntería con mi ballesta.

sábado, 18 de noviembre de 2017

PATOSO

Estoy orgulloso de no odiar a nadie; de no recurrir a los malos pensamientos para acertar; de no pensar en el dinero. Estoy satisfecho de sentirme una hormiga; de perderme en los mercadillos, incluso en los laberínticos de mi conciencia; y de no aclararme cuando busco respuestas. No me importa cuando la gente no me identifica por la calle. La vida es extraña, te levantas y no sabes con quién van a confundirte. «¿Carlos? ¿Fernando?» Ellos disparan. Me miran raro. Yo les sigo la corriente. No saben que cuando te retocas el rostro estéticamente puede quedarte la cara de pato.

viernes, 17 de noviembre de 2017

DISNEYLAND

¿Qué pasa con el individuo que está dentro del Pato Donald?
Cuando se dirige a los niños y los coge en brazos me reconcomo. No veo su verdadera apariencia, ni su expresión, ni oigo su voz. No tengo pistas de nada y mi imaginación vuela. Se torna terrorífica. Presiento a un homúnculo apestoso que se ríe, a un espécimen deforme con la cerviz peluda, recubierto de velámenes de porquería. Solo un ser artificial podría aguantar en ese infierno de espuma. Estos lugares de fantasía son una ilusión, un espejismo para críos, que todavía desconocen las naturalezas dentro de uno mismo.

martes, 14 de noviembre de 2017

LAS CIUDADES DE ATREZO

Los conductores concienciados con el medio ambiente van por las ciudades de atrezo con vehículos de cartón; con siluetas planas de bellos prototipos que ellos mismos han confeccionado. Sus motores de estraza no se recalientan ni echan vapores tóxicos, pero los automovilistas emiten ruidos exagerados con su voz para demostrar su potencia. Estos vehículos humanos no contaminan, pero perturban acústicamente las calles por las que circulan; existe un pique de capacidades pulmonares. Un taxista conduce un coche destartalado, diseñado de cualquier manera. Su voz prístina no está a la altura; no retumba. Seguro que aún no ha pasado la ITV.

lunes, 13 de noviembre de 2017

EL FENÓMENO

Un prodigio de la naturaleza vivía en nuestra casa. Era un fenómeno bastante apacible cuando estaba de buenas, pero también podía llegar a ser extremo. Se albergaba debajo de la cama de mi habitación, y dependiendo del clima que se respirara en casa podía manifestar su exaltación. Era impulsivo, temperamental. Las discusiones le afectaban mucho; sobre todo las malas palabras y los gritos ofensivos. En su mirada airada había tanta maravilla como repeluzno; se revolvía eléctrico como un rayo; era un huracán devastador que manifestaba su estado. La casa quedaba destrozada, pero gracias a él todo volvía a su cauce. 

jueves, 9 de noviembre de 2017

CONCIERTO N.1 EN SOL MAYOR DE MOZART

Me gusta la música. Tanto como a los propios músicos. Voy a casi todos los conciertos de mi hija. Es flautista. Flauta segunda, para ser precisos. Pero hoy es un día especial; es la protagonista. Sustituye a la solista oficial de la Orquesta porque está encinta. Pronto va a parir. Avisan por megafonía que en cinco minutos va a comenzar el concierto. Apago mi móvil. Ya me lo tengo aprendido; igual que no debo toser ni estornudar; eso da mucha rabia a los músicos. Su padre no ha querido venir. Dice que esto, aunque sea un medio de expresión excelso, siempre es lo mismo; cansa. Dice que estar dos horas sentado en estos butacones es inaguantable; además, recalca que la cultura solo la aguanta quien la ejecuta o la crea. No sé, es artista; está un poco pirado. Dicen que es de los buenos. Sus cuadros desprenden una imaginación desbordante, así que algo de razón tendrá sobre estas disciplinas del alma. Yo, en cambio, soy más básica. Solo sé que me gusta la música. Me relaja. Aunque, a decir verdad, esta pieza que mi hija va a interpretar esta noche se la he oído ejecutar cientos de veces en el comedor de casa, y la tengo tan oída que, aun gustándome su melodía, este rato se me va a hacer bastante largo. Pero da igual, es mi hija. La quiero. Aguanto lo que haga falta. Su hermano tampoco ha querido venir. Tiene un límite, dice. El pobre vivió con ella cuando se sacaba la carrera en el Conservatorio y practicaba incasable con la flauta. Fueron cinco años. Pobrecillo. Es capaz de silbar a la perfección todo el repertorio que, en su día, su hermana ensayaba con perseverancia. Acabó interiorizando todo lo que tocaba. Sin duda, él también tiene talento, pero malvive con un tipo de música más oscura. Ella le hizo aborrecer la “Clásica” y decidió ir por otro camino. Toca la batería en un grupo de peludos. Ha tirado por el Heavy Metal. Así que he venido sola. No necesito a nadie. Ellos se lo pierden. Verla ahí, vestida con ese precioso traje que hemos ido a comprar juntas esta mañana para la ocasión, hace que piense en todo lo que ha luchado para conseguir su sueño. Sé perfectamente que le ronda por la cabeza en estos momentos, y no es, al cien por cien, el concierto que está a punto de interpretar. La conozco muy bien. Ella no quiere tener nada en la cabeza, pero los pensamientos la abordan. Siempre ha pensado demasiado. En ocasiones, cuando friego los platos, me abraza por detrás y me besa. Luego, me rasca la espalda porque sabe que siempre me pica en la parte media de la columna. Es en esos momentos cuando me habla de sus obsesiones, de lo que le inquieta. El otro día me dijo: «Mamá, ¿conoces la sensación esa de que estés donde estés siempre te preguntas qué es lo que estás haciendo allí? Eso es lo que piensa ahora. Segurísimo. Pero no se le nota. Es una gran profesional. Es fuerte, dura, pero está llena de obstinaciones que le afectan. Profundiza demasiado en ellas. Pero cada uno es como es. Yo soy olvidadiza, despistada, algo cabezota e incapaz de llevar las cuentas de la casa y de atender a los bancos. Soy una sencilla ama de casa que ofrece equilibrio, muy de ir a misa y obcecada en rezar por todos. Ahora lo hago por ella; para que el recital le salga bien… Y todo en la vida. Mírala, ahí está, impertérrita a los aplausos; concentrada en su música y al mismo tiempo con la cabeza en otro sitio. ¡Ay, mi loquita…!¡Shhhhhh! Que va a comenzar el concierto. 

sábado, 4 de noviembre de 2017

AL FILO DEL CORTE

En la barbería donde voy a cortarme el pelo hay una pequeña mesa con un montón de revistas del corazón desfasadas para distraer a los clientes mientras esperamos el turno. Junto a ellas, también hay un tomo bastante grueso que lleva por título: «Manual Completo de Defensa Personal». No puedo resistirme a ojearlo. Delante de mí van dos señores con pelazo; así que, durante un rato, puedo sumergirme en las enseñanzas de este interesante manual. Hay ejercicios sobre presas, caídas, puñetazos, patadas… Es didáctico y está lleno de ilustraciones. Está formado por un compendio de poses corporales y de explicaciones sobre cómo defenderse de un atacante armado e inmovilizarlo; de cómo defenderse de varios agresores y de cómo comportarse en la oscuridad. Después de tan apasionante entretenimiento, observo al manos-tijeras con aversión, va tan lento en su trabajo que solo me entran ganas de darle una somanta de palos.

viernes, 3 de noviembre de 2017

ÉL

Tengo información inmediata del sufrimiento de la gente. No pueden alejarse de mis dominios. Siempre sé dónde están y cómo se encuentran. Los humanos me imaginan; lo han hecho desde siempre, y han sido capaces de reconstruir la historia del Universo con su ingenio. Son creativos, todo hay que decirlo, pero insignificantes. Y, para colmo, les gusta crear guerras a través del odio. Qué tontos; se engrandecen en su mundo efímero. Yo nunca imagino. Únicamente hago restallar mis dedos para que se precipite sobre ellos un cataclismo o dos… A ver si de una vez se les acaba tanta tontería.

jueves, 26 de octubre de 2017

¡VAYA MARRÓN!

Hay una buena mierda montada en este territorio de pedos. Todos se cagan en todo. Los más pedorros se manifiestan en grandes avenidas para soltar ventosidades y flatulencias pestilentes. Los que van vestidos de caqui, los que ponen orden, más bien infectan; descargan sus zurullos compactos que golpean. Y los que van en corbata, no cabe duda, se van pata abajo en su trono impoluto. ¡Vaya cagada han montado! Tanta deposición engendra alimañas, seres inmundos que escupen boñigas; se engendran montañas de heces, situaciones podridas y fétidas que no dejan ver nada. Pero hay que seguir en la contienda, luchar por un diálogo de mierda, para vivir en la inmundicia y acabar enterrados en una tierra abonada de estiércol.

SALIDA TEMPRANA

Mi pueblo es precioso cuando te alejas, cuando tomas distancia; incluso cuando estás tan lejos que solo lo recuerdas. En él, dentro de él, es como todos: un gran hotel donde se aloja gente buena, insulsa y mezquina. Desde la localidad contigua lo veo envuelto en la bruma matutina, y, desde esta confortable lejanía, parece un colosal barco de piedra, rodeado de agua por todas partes menos por su lengua de grava, alquitranada, casi viperina. Puedo oír el vaivén de las olas, el arrullo de los pájaros y el leve runrún de toda esa gente buena, insulsa y mezquina.

lunes, 23 de octubre de 2017

CUESTIONES

Las asesinas no asesinan; piensan que son mujeres libres que saben despojarse de las ideas inculcadas. ¿Te comerías mis nalgas? No me digas que no porque sabes que lo harías en una situación límite. Las mías y las de cualquiera. ¿Y si te preparo un muslo humano a rodajas con una guarnición de setas y puré de patatas? ¿Quién te dice que no lo haya hecho ya? ¿Te gustaron las hamburguesas que os comisteis anoche durante el partido? Tus amigos no notaron nada. ¿Y tú? El kétchup y la mostaza lo matan todo. ¿Quién gano? ¿El Barça o el Madrid?... No hagas esa cara, hombre. ¿Te encuentras mal? Ve al baño si lo necesitas. Tampoco es para tanto… ¿Me quieres? ¡Dame un beso, joder! Ya me conoces. Me gusta que te lo cuestiones todo.

domingo, 22 de octubre de 2017

LOS VISITANTES

Los seres con los que tropezamos cada verano no son de este mundo. Nos asombra la fidelidad fervorosa que tienen por nuestro territorio y, aun así, los repudiamos cada año. Carecen de conciencia y sentido común y muchos son maleducados. Se esconden tras una cámara fotográfica o un móvil de última generación: les encanta sacar instantáneas. Comen poco; bocatas, pipas y algún combinado, y suelen tener la piel quemada por el sol: se tumban en la arena de nuestras playas cuando resulta insoportable. No guardan recuerdos, solo souvenirs y fotos. Nunca han nacido. Por eso viajan e inmortalizan singulares amaneceres. 

jueves, 19 de octubre de 2017

VACACIONES

Cada día hago algo de vacaciones. No me gusta hacerlas todas de golpe al final de temporada. Mi trabajo, si puede llamarse así, es de esos que la gente no entiende. No son verdaderos trabajos. Son ocupaciones de tiempo en algo que resulta intangible. No construyo casas ni hago pan ni contribuyo en el crecimiento de las ciudades haciendo política. Por eso, cada día, durante varias horas, ya bien sea por la mañana, por la tarde o por la noche, podéis encontrarme tomando cervezas en el bar del pueblo de mi amigo Antonio; absorto en mi isla; en mis vacaciones.

lunes, 16 de octubre de 2017

DISTOPÍA

Antes me bebía el agua de los floreros y el agua de lluvia. Ahora, debido a los cambios acontecidos, estoy debajo de esta gigantesca gata verde, mamando ansioso en una de sus tetillas. Qué leche más buena tiene. Es tibia, sabrosa como un helado de nata, mucho mejor que el líquido del cielo. Chupeteo suavemente, firme, sin rozarle mi descomunal dentadura. La dejaré seca, aunque sus crías me miren de reojo, recelosas, enganchadas como yo a sus rosadas ubres que emanan gloria. Me figuro que se preguntaran quién es este ser macilento y barbudo que, como ellas, posee afiladas garras. 

jueves, 12 de octubre de 2017

DERECHO A BUTANO

Cuando la bombona de butano se hace verbo es que se producen cambios que sugieren a la lengua. El mozo que carga esas botellas de gas –que también adjetivan un color intenso–, está infinitivamente realizando la tarea de butanear, por lo que podemos decir que está butaneando y puede sentirse butaneado en su impersonalidad. Si nos basamos en su presente, butanea, pero ha butaneado desde siempre, su pasado perfecto lo avala. Ofrece butano con una camioneta que transita ruidosa por las calles. Da un servicio a la gente que, en cualquier territorio e idioma, sigue prefiriendo este rústico sistema. De ahí que en algunas demarcaciones donde la A se pronuncia muy abierta –marcada con un acento inverso o grave–, muchos de sus habitantes prefieran «butà». Y está muy bien que lo quieran, porque subjuntivamente es necesario que haya alguien capacitado y profesional que butanee. Todos tenemos derecho a butano. 

miércoles, 11 de octubre de 2017

EL HOMBRE SEGURO

El hombre que siempre dudaba por todo ya no lo hace. Por fin cree absolutamente en él. Una voz interior le dicta la verdad. No parece propiamente la suya. Es otra superior, redonda, resonante y simétrica a su conciencia. ¿Es Dios que le habla? Últimamente le pasa algo muy extraño. Siente la necesidad de ir a la iglesia los domingos. Reconoce haber logrado cosas importantes en su vida y en la de los demás. Se considera admirado por sus cualidades, por su bondad infinita. «Yo soy Jesús», se autoafirma. No le cabe la menor duda. Aunque nunca ha sido crucificado. 

martes, 10 de octubre de 2017

UN SÉPTIMO SIN ASCENSOR

Mi padre esconde melones y sandias debajo de la cama. En un lugar fresco y oscuro, le aconsejaron. Pues ahí los tiene; ese es su escondrijo. Los he contado. Catorce melones y once sandias. Está alucinado. Creo que mi madre no lo sabe. En verano, cada dos o tres días, circula por las calles una especie de carricoche cargado con centenares de ellos. Qué alegría tiene. El singular ruido que emite el motor de ese destartalado vehículo es suficiente para que su expresión gastada se convierta en una mueca pimpante que da luz a su cara. El conductor toca la bocina varias veces –¡mocki-mocki!– y, a través de un megáfono que amplifica su voz, exclama: «El meloneeeeeroooooooo». Mi padre se asoma a la ventana con la ilusión de un niño el día de su cumpleaños y grita: ¡Bajooooooooo! El vendedor, descamisado y con una panza similar al producto que vende, saca la mano por la ventanilla, como diciendo: «¡Venga, va, te espero!» Mi padre, raudo y veloz como pocas veces le he visto, baja las escaleras y se planta en la calle resollando por el esfuerzo. Observo la transacción desde lo alto. El señor barrigudo, el comerciante, prácticamente igual de rechoncho que mi padre, ya ha descargado las cajas. No deja que la calle se embotelle. Mi padre le paga. Lo arreglan rápido. Se dan la mano, y un abrazo. Se nota que hay una excelente relación y están bien coordinados. Luego, como si me intuyera, alza la vista  y me descubre observando sus trapicheos. Me hace un gesto con la mano, como diciendo: «Baja y ayúdame con esto». 

domingo, 8 de octubre de 2017

QUE LLUEVA

Como puedo hacerlo, levanto con mis propias manos el grueso alquitranado que reviste este suelo y descubro la epidermis, la verdadera piel de esta metrópoli que dejó de respirar hace tiempo. Ha estado enfundada y embutida bajo esta manta negra de civilización y progreso, empachada de sacudidas y tubos de escape. He logrado enrollarla como una alfombra persa y la he dejado apoyada en su verticalidad en la esquina más lúgubre y encapotada de esta gran urbe devastada, para que quien se sienta osado trepe decidido hasta el cielo y despierte a los nimbos, los cirros y las nubes mastodónticas. 

sábado, 7 de octubre de 2017

NO SABE QUÉ LE PASA

Hoy ha dado limosna al señor que todos los días se sienta con su silla plegable en la entrada del supermercado al que va habitualmente a comprar. Ha sido la primera vez que actúa así. Le han sobrado varias monedas y ha decidido dárselas. Siempre ha prejuzgado negativamente a ese señor barbudo, descamisado, que siempre saluda y huele mal. Ha pensado incontables veces que debe gastarse el dinero en alcohol, en droga, en entregar una parte a las mafias que lo controlan… No se lo esperaba, ha estado muy agradecido y le ha sonreído, sin importarle que nunca le haya dado nada. Cruzan la mirada la mayor parte de días y ha sentido que ya era hora. Piensa que ha obrado correctamente. Ha modificado su conducta intransigente y, la verdad, se ha venido un poco arriba. Ha tenido una sensación parecida a dar la mano en la iglesia (a la cual no va nunca; solo a bodas y entierros) cuando el cura lo anuncia: «…podéis daros fraternalmente la paz». Ese acto de concordia, de crear un lazo de unión momentáneo, carnal, con alguien que, a lo mejor, ni es tu amigo o ni siquiera tienes una mínima relación, es algo digno que debería mover algo interno. También puede pensarse que toda esta serie de códigos y paripés no valen para nada. La cuestión es: ese acercamiento o vínculo emocional propio de las personas, ¿debe establecerse en Política? ¿O es mejor no mezclar los sentimientos humanos con la Política metódica que hacen los humanos? 

jueves, 5 de octubre de 2017

LA VIDA

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Las cosas siempre pasan ahí mismo, en tus narices, como en el teatro. Y alucinas porque podrías interactuar. Sin embargo, ese instante eterno fabrica nudos en la garganta. Esa insólita proximidad paraliza y deja coexistir gran variedad de emociones. La respiración se acelera, vives conmovido en un escalofrío, acorralado por sentimientos discordantes y eufóricos, porque, como digo, lo que te desgarra o te hace sumamente feliz ocurre ahí mismo, en un escenario real, a escasos metros. Tan cerca que, si quisieras, podrías tentarlo, palparlo, acariciarlo… ¿Verdad que las cosas siempre pasan ahí mismo, en tus narices, como en el teatro?

miércoles, 4 de octubre de 2017

¿HABRÁ UN GANADOR?

¿Quién escribe la Historia? Como para creérsela a pies juntillas. Hay cronistas e historiadores oficiales de todos los colores, y cada uno la escribe y la cuenta seguro de sí mismo, utilizando la técnica que les brinda la escritura para dotar de credibilidad cualquier crónica o argumento, como ocurre con las buenas novelas. La verdad está llena de matices que transforman y dan carácter a una idea, creando realidades paralelas. Es así. Siempre lo ha sido. Las historias deben seducir, eso está claro, y muchas veces atrapan todas las versiones, porque quienes las cuentan, además de tener su color favorito, tienen el don de narrar los aspectos interpretables de tal manera que, como es lícito, influyen en las sociedades humanas por esa forma de entender los hechos, ya sean del pasado o del presente. Lo injusto es que en los libros de Historia, la versión que prevalece y sienta cátedra es, a mi entender, la supuestamente ganadora. 

lunes, 2 de octubre de 2017

LAS MUJERES DE LA LIMPIEZA

Las mujeres de la limpieza, aparte de limpiar, son un personal experto en la prestación de servicios identificativos, analíticos y de investigación sobre los patrones del comportamiento humano sin tener la formación que, por otro lado, posee la Policía Científica o el CSIC. Cuando se las requiere, estoy seguro que aportan conocimientos valiosísimos. Son las que conocen de primera mano y con profundidad los detalles de lo singular en el individuo. Entran en las habitaciones de un hotel o un apartamento y, con tan solo una visual, pueden hacer una valoración casi antropológica. Es cierto que acostumbran a realizar su trabajo de mala leche y hablando solas, pues examinan las pistas esparcidas por el habitáculo bastante indignadas, y, según el tiempo empleado en adecentarlo, son capaces de establecer una radiografía detallada del tipo de cliente que allí se hospeda. 

domingo, 1 de octubre de 2017

EL MARCO DE LA TRISTEZA

     
     Hay familias que no se hablan por razones que, al parecer, son lo suficientemente significativas como para mantenerse en esa postura cerrada durante lo que les queda de vida. Ni la conciencia ni el sentido común ni el paso del tiempo consiguen descongestionar esa absurda y obtusa posición. Nadie baja del burro. «Dialogad, hablad…», les aconseja la gente que les quiere con el fin de desatascar esa tensa situación. Pero no funciona. No se soluciona nada. Están en modo Pit Bull y no llegan a ninguna alianza que les una. «Tranquilos», dicen ellos. «No os preocupéis; que cada uno vaya por su lado». Y, al final, esa es la actitud irreversible que se respira en una comunidad cercana.
     Si eso ocurre en marcos territoriales pequeños –por ejemplo en el seno de una familia–, cómo podemos exigir a unos lamentables políticos que arreglen la situación controvertida de un país por medio de un método dialogante, si nosotros, a pequeña escala, tampoco sabemos hacerlo. Es la complejidad de la condición humana lo que deberíamos poner en tela de juicio. Por eso entiendo como algunos prefieren amar profundamente y de manera incondicional a los animales.  

sábado, 30 de septiembre de 2017

EL CURA

Doy misas por teléfono porque algunos pueblos se quedan incomunicados por la nieve. Es un cometido inusual, lo sé, pero en realidad solo se necesita un micrófono que amplifique mi voz y que los feligreses se reúnan en una casa. No me gusta desatender a esta gente tan recelosa de sus hábitos; son la más bondadosa que conozco. Si lo hiciera, mi labor se tornaría incoherente, deslavazada, y no sería digno. Sé que prefieren tenerme delante hablándoles de lo humano, de lo divino; pero mientras dure esta nevada, difundiré la palabra de Dios desde mi casa, deleitoso, confortablemente, en gayumbos. 


Relato finalista en Wonderland el 04/11/2017

jueves, 28 de septiembre de 2017

DESORIENTACIÓN

Tenemos un mapa dentro del cerebro. Cuando caminamos vamos marcando mentalmente edificios, árboles, calles, letreros… Todo tipo de referencias para orientarnos. Almacenamos esos datos para no perdernos. La memoria juega un papel básico, aunque yo ya no la tengo. La perdí. Sin embargo, puedo razonar esta cuestión por momentos porque sé que todo son cálculos y operaciones neuronales. Ahora, curiosamente, puedo sentir que estoy en algún sitio donde corre el aire, lo percibo con intensidad. Puede que esté en un parque o cruzando una calle o sentado tras una ventana. Pero, aunque suene inquietante, diría que estoy precipitándome desde ella.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

EL HOMBRE-HOMBRE

El hombre-hombre será aquel orgulloso de sus pies, de mostrarlos sobre unas chancletas de verano con las uñas pintadas. Será el que descubra aquello que le pasa mientras escucha la radio, caminando rápido por los altozanos, esos montes de poca altura. El doblemente hombre odiará los coches de humo, aplaudirá al finalizar los vuelos de sus viajes y estará concienciado en mil cosas, incluso en reivindicar el orinal bajo la cama. Será simétricamente perfecto, absurdo, algo blandengue, contradictorio, tiquismiquis –capaz de cortar la cabeza de las angulas–, pero muy creativo, con el don de la serendipia. Instruido en sacar de la estraza otros mundos, y tan buen amante como el musculoso que se pasea por las playas, marcando sus partes en un minúsculo taparrabos. 

martes, 26 de septiembre de 2017

UN MINUTO DE SILENCIO

El aforo del comedor del gran hotel estaba completo, abarrotado de comensales de todas las nacionalidades. Uno de ellos, un señor inglés que cada mañana se abandonaba a la glotonería, se atragantó y empezó a toser compulsivamente. La mesa de al lado, como si de un virus contagioso se tratara, empezó también a hacerlo. Y le siguió un dominó de mesas. Sofocantes golpes de tos perruna avanzaron por el comedor como una plaga, afectando a todo el personal: camareros, cocineros, encargados de buffet, ayudantes de metre e incluso al propio metre, que no se explicaba esa inesperada convulsión. El director, alertado por la ruidosa y tremenda carraspera producida al unísono, entró en la sala para comprobar qué estaba pasando. Sus ojos se inyectaron en sangre, parecía, también, afectado por la extraña epidemia a la que todos estaban sometidos. Pero él no tosió, pudo reprimir el impulso de ese incomprensible ataque de tos ferina y, en su lugar, explotó con un potente estornudo. El comedor enmudeció de golpe. Hubo un minuto de silencio. Hasta que una señora francesa cercana al director inició una nueva trasmisión al estornudar compulsivamente.   

lunes, 25 de septiembre de 2017

NARANJAS ROJAS

Sería desolador que no hubiera nada de especial, enigmático y sorprendente en las personas, los animales, los espacios y los objetos. Ella lo piensa de su marido mientras cenan. Sorbe la sopa y la mastica emitiendo desagradables ruidos que la obligan a no mirarle la cara. También lo considera de Napoleón; su perezoso perro, que suelta babas y pelos en el sofá del que nunca se levanta. Lo cree del destartalado piso donde viven, un cubículo de apenas treinta metros cuadrados. Ya deben tres meses de alquiler. Y del cuchillo que resplandece de manera sugestiva mientras se monda unas naranjas. 

domingo, 24 de septiembre de 2017

EL JOVEN URI GELLER

Los clientes lo miran embobados. No me extraña. Es muy bueno recogiendo las mesas del comedor del hotel donde trabaja. Tendríais que verle como apila los platos sucios con sus respectivos cubiertos sobre su antebrazo, como atenaza más de una decena de copas con sus largas falanges y como, a modo de pinza, sujeta bajo su axila, ya sea la izquierda o la derecha, los mantelillos y servilletas usadas. Recoge la mesa de un viaje, en pocos segundos, como solo él sabe. El metre lo admira. Más de una vez le ha hecho la reverencia. Además, es atento, elegante; se mueve con soltura, brinda siempre su sonrisa a los comensales y, alguna vez, si lo cree oportuno, mientras se toman el postre o el café, les ofrece un pequeño espectáculo doblando las cucharitas con el poder de su mente. 

viernes, 22 de septiembre de 2017

LA PAREJA

–¡Bonifacio, he oído campanas!¿Que se ha muerto alguien?
–¡Qué dices, Dolores! Eso es imposible.
–¿Imposible?
–Claro. En el pueblo solo quedamos nosotros.

jueves, 21 de septiembre de 2017

BOLITAS DE PAPEL

Se pasaba el día escribiendo verdades en medios folios; ideas, pensamientos, creencias… Luego las lanzaba en forma de bolitas apretujadas por la calle, las tiendas, los supermercados, los bares, por aquí, por allá… A quien se le ocurría recoger esas semillas de lucidez, además de la distracción que podía suponer el hecho de desplegar esas perlas de conocimiento y sabiduría, podía reflexionar sobre lo escrito e iniciar un crudo viaje interior; tomar conciencia de su realidad en este mundo atestado de horrores; percatarse del miedo, de su cobardía y, en consecuencia, considerar que lo suyo sería quitarse su lamentable vida.     

lunes, 18 de septiembre de 2017

EL CIRCO

¡Vaya tangana! Puñetazos, golpes, brechas... Una coreografía de movimientos desproporcionados que conecta con su instinto perturbado. ¡Qué pelea! ¡Qué enfrentamiento tan cruento! Una maravilla violenta, feroz, propia de trogloditas de otra era. Dos grupos de jóvenes que se abroncan por el fútbol, se insultan, se dañan… Veo navajas, palos y piedras. Vaya futuro nos espera. Pero qué buen espectáculo para los que observamos desde la ventana. Alguien se come el orgullo y pide ayuda. Lo aplastan. Se ahoga entre la marabunta de luchadores desquiciados. Y yo, desde el quinto piso, muestro mi pulgar, dudando si hacia arriba o hacia abajo.

domingo, 17 de septiembre de 2017

DUDA 45

Dudo que pueda frenar las borracheras. Suelo empezar sin darme cuenta; con Malibús, chupitos de colores y anís del mono. Luego sigo con el vino, ya sea de batalla o del bueno, con las cervezas, que me refrescan y limpian el estómago y, finalmente, con el whisky a palo seco. Ya no mezclo. Algunos amigos se me acoplan. Les invito. Pero los tumbo enseguida. No tienen aguante, y luego me toca llevarlos a casa. Me cortan la noche. Prefiero alcoholizarme solo, sin lastres. Tardo bastante. Pero cuando lo consigo me arrellano en el Trono y me siento Madre de Dragones.  

viernes, 15 de septiembre de 2017

EL CAMBIO

Lo que trasciende es comunicarse con la gente, pero yo ya paso de esas milongas. Prefiero cambiar de público y que estas líneas espontaneas conecten con los elefantes, los búhos y las gacelas. Sin olvidar a los insectos. Qué sería este mundo sin ellos. Hay escarabajos preciosos, alucinantes, con estructuras que parecen naves espaciales, con cuernos increíbles, de colores, de mil formas distintas. Los peloteros son capaces de alimentar a sus larvas con bolas de estiércol. Eso sí que tiene mérito, y no que te nombren Jefe de Estado o Ministro de Economía o Premio Nobel de las Letras. Todo esto lo digo ahora que he recobrado la cordura. Porque antes, cuando estaba metido en política y disertaba sobre todo tipo de asuntos, me sentía diferente, poderoso, y claro, olvidé lo que sabía. Era un sí a todo, vivía en paralelo y mi mejor arma era la sonrisa. Se me apoderó la estupidez; los astros ya me lo decían. Pero, gracias a algo que no esperaba, a un fenómeno interno, he conseguido hacer un cambio drástico. Lo he dejado todo y ahora trabajo en un «no lugar», en un pequeño paraíso apartado del entorno urbano, una pequeña área de servicio donde apenas viene nadie porque, curiosamente, no instalaron surtidores de gasolina. 

jueves, 14 de septiembre de 2017

PERIPLO

He buscado lugares donde vivir en paralelo, pero en ellos siempre ha estado de por medio la tierra arenosa de mi esencia: mi yo inseparable y molesto. Viajamos a lugares exóticos y lejanos para conocernos, evaluarnos, y ese tipo de correría, que en un principio inspira al cambio, en realidad, no supone un verdadero viaje, pues nos dejamos engañar por lo bello de los paisajes y las nuevas culturas. Yo prefiero una realidad pintada, fotografiada... Para sobrevivir no salgo de casa, y si lo hago es para callejear por el casco antiguo de mi pueblo los días fríos de invierno.

lunes, 11 de septiembre de 2017

EL ASESINO DEL ABRIGO POLAR

El hórrido hombre que se parapetaba en la sombra de las callejuelas para acabar brutalmente con sus víctimas, dormía con una sudadera metida por la cintura de un viejo pantalón de chándal, se cubría con un tupido gorro de lana y también con unos gruesos calcetines que se subía hasta las rodillas por la parte de afuera del pantalón. Odiaba pasar frío por la noche y que alguna zona de su cuerpo quedara al descubierto durante el movimiento nocturno. Se tapaba con varios edredones y mantenía la habitación bien caliente con una estufa de butano que permanecía encendida toda la noche. 

domingo, 10 de septiembre de 2017

PANTOMIMA

Siempre elijo los caminos de humo. Me llevan a vagar y a regocijarme en las emanaciones sombrías. La combustión asfixiante y el intenso calor nimban mi cabeza. Soy un virtuoso del martirio. Me coronan perfumes relucientes de fuego y hiedo a carne calcinada. Después a ceniza; a la futilidad de esta vida. Los que tocamos la muerte durante el ocaso, morimos al dormirnos y somos otros con las primeras luces del día. Nos rodean los sentimientos, nos avasallan, como en un callejón sin salida, para que tomemos decisiones que nos permitan luchar contra la abulia y sigamos con esta pantomima.

sábado, 9 de septiembre de 2017

EL BERRIDO DEL ELEFANTE

Vaya noticia. Resulta que Juan, nuestro antiguo compañero de piso en la Universidad, sí que estaba loco de remate. Aquella noche que salió para traernos unas pizzas, desapareció y no volvimos a saber de él. Veo su foto en el periódico y, diez años después, está prácticamente como lo conocimos. No sé cómo un lunático cabrón como él ha podido vivir tanto. Al parecer se ha dedicado a matar. Qué horror. Le gustaba despertarnos barritando y disparándonos con su pistola de agua. Tenía cosas de auténtico gilipollas, pero en el fondo era buen compañero, y muy generoso. Eso sí, cuando estaba deprimido era mejor no decirle nada.   

lunes, 4 de septiembre de 2017

ENERGÍAS

Un buen camarero que se precie debe esperar entre cinco y siete minutos en retirar una mesa. Los más experimentados saben que las energías, ya sean buenas o malas, quedan suspendidas en el ambiente, por lo que no es conveniente, como digo, despejar la mesa al poco de levantarse los clientes. Hay peligro, y mucho. El camarero novato, al que solo se le inculca rapidez y esmero en remontar mesas, desconoce esta consideración tan valiosa. De ahí que, al final de temporada, muestren los síntomas de haber absorbido las energías más tóxicas y hayan alcanzado un estado de salud irritante y penoso, que apuntará, indudablemente, a una muerte prematura. 

domingo, 3 de septiembre de 2017

HACIENDO AMIGOS

Puedo componer un esqueleto con palos de distintas medidas y grosores, rellenar las cavidades internas con los órganos y la carne de animales muertos y recubrir con papel film, a modo de piel, esa estructura corpórea, maloliente y sanguinolenta, para que todo quede embutido en una pieza y tome apariencia humana. Luego, a través del don que Dios me ha dado, impongo mis manos sobre su cabeza, una esfera de madera y el mocho de una fregona, y, pronunciando una oración especial con toda mi fe, puedo dotar de vida a esa masa repulsiva. Es así como yo hago amigos.