martes, 27 de enero de 2015

I Concurso de Relato Corto del Parlamento de Cantabría








Seleccionado en la publicación del Concurso de Relatos


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      El pasado lunes 19 de enero de 2015 tuvo lugar la reunión definitiva del jurado de este concurso de relato corto, cuyos miembros han sido Juan Antonio Morán (coordinador del certamen), Paloma Casado (escritora), Alfonso Ruiz (jefe de gabinete de la consejera de Ganadería), Marcos Díez (director de la Fundación Santander Creativa), Adolfo Alonso ( jefe de gabinete del presidente del Parlamento).
     Tras una primera pre-selección de 50 relatos de 299 presentados, los miembros del jurado votaron a los diez entre los que estaría el ganador del certamen. El relato ganador fue el de la palentina Raquel Lozano Calleja, tanto por su calidad literaria como por representar fielmente el espíritu del certamen.

     Y en segundo lugar finalizó “Metamorfosis”, de Ton Pedraz Pollo.
Además, la organización ha previsto la publicación en formato digital de los cincuenta relatos finalistas, que será accesible desde la portada de la web del Parlamento de Cantabria.


Contento de estar en la lista de los selccionados.
Aquí os dejo mi propuesta.



DEL QUESO AL BESO

A mi esposa la conocí en la comarca de Liébana, en Potes, en una de esas ferias gastronómicas donde si te gusta comer bien como a mí te vuelves loco. Perdí los sesos cuando la vi entre tantos quesos, moviéndose como una diosa tras un mostrador repleto de manjares lácticos. Un aleteo en el estómago y la embriaguez del penetrante perfume que flotaba hicieron que me acercara a ella y le declarara mi pasión por el producto. Al azar le señalé uno de corteza delgada y color gris con zonas amarillo-verdosas, tuve una palpitación. “Ese es el Picón Bejes-Tresviso ” me dijo risueña. Y, como quien recita un poema, me explicó su curiosa elaboración con leche entera de vaca, cabra y oveja. Me regaló una sonrisa igual de blanca y limpia cuando se dispuso a cortar un trozo para que lo probara. Entonces fue cuando lo vi claro: su cuerpo era untuoso, compacto, con ojos, de un verde intenso, como los suyos. Dejó escapar un guiño pícaro al introducirlo ella misma en mi boca; era picante, con toques salados y, sobretodo, con una intensidad que me llenó para el resto de mi vida.
 





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