lunes, 16 de octubre de 2017

DISTOPÍA

Antes me bebía el agua de los floreros y el agua de lluvia. Ahora, debido a los cambios acontecidos, estoy debajo de esta gigantesca gata verde, mamando ansioso en una de sus tetillas. Qué leche más buena tiene. Es tibia, sabrosa como un helado de nata, mucho mejor que el líquido del cielo. Chupeteo suavemente, firme, sin rozarle mi descomunal dentadura. La dejaré seca, aunque sus crías me miren de reojo, recelosas, enganchadas como yo a sus rosadas ubres que emanan gloria. Me figuro que se preguntaran quién es este ser macilento y barbudo que, como ellas, posee afiladas garras. 

jueves, 12 de octubre de 2017

DERECHO A BUTANO

Cuando la bombona de butano se hace verbo es que se producen cambios que sugieren a la lengua. El mozo que carga esas botellas de gas –que también adjetivan un color intenso–, está infinitivamente realizando la tarea de butanear, por lo que podemos decir que está butaneando y puede sentirse butaneado en su impersonalidad. Si nos basamos en su presente, butanea, pero ha butaneado desde siempre, su pasado perfecto lo avala. Ofrece butano con una camioneta que transita ruidosa por las calles. Da un servicio a la gente que, en cualquier territorio e idioma, sigue prefiriendo este rústico sistema. De ahí que en algunas demarcaciones donde la A se pronuncia muy abierta –marcada con un acento inverso o grave–, muchos de sus habitantes prefieran «butà». Y está muy bien que lo quieran, porque subjuntivamente es necesario que haya alguien capacitado y profesional que butanee. Todos tenemos derecho a butano. 

miércoles, 11 de octubre de 2017

EL HOMBRE SEGURO

El hombre que siempre dudaba por todo ya no lo hace. Por fin cree absolutamente en él. Una voz interior le dicta la verdad. No parece propiamente la suya. Es otra superior, redonda, resonante y simétrica a su conciencia. ¿Es Dios que le habla? Últimamente le pasa algo muy extraño. Siente la necesidad de ir a la iglesia los domingos. Reconoce haber logrado cosas importantes en su vida y en la de los demás. Se considera admirado por sus cualidades, por su bondad infinita. «Yo soy Jesús», se autoafirma. No le cabe la menor duda. Aunque nunca ha sido crucificado. 

martes, 10 de octubre de 2017

UN SÉPTIMO SIN ASCENSOR

Mi padre esconde melones y sandias debajo de la cama. En un lugar fresco y oscuro, le aconsejaron. Pues ahí los tiene; ese es su escondrijo. Los he contado. Catorce melones y once sandias. Está alucinado. Creo que mi madre no lo sabe. En verano, cada dos o tres días, circula por las calles una especie de carricoche cargado con centenares de ellos. Qué alegría tiene. El singular ruido que emite el motor de ese destartalado vehículo es suficiente para que su expresión gastada se convierta en una mueca pimpante que da luz a su cara. El conductor toca la bocina varias veces –¡mocki-mocki!– y, a través de un megáfono que amplifica su voz, exclama: «El meloneeeeeroooooooo». Mi padre se asoma a la ventana con la ilusión de un niño el día de su cumpleaños y grita: ¡Bajooooooooo! El vendedor, descamisado y con una panza similar al producto que vende, saca la mano por la ventanilla, como diciendo: «¡Venga, va, te espero!» Mi padre, raudo y veloz como pocas veces le he visto, baja las escaleras y se planta en la calle resollando por el esfuerzo. Observo la transacción desde lo alto. El señor barrigudo, el comerciante, prácticamente igual de rechoncho que mi padre, ya ha descargado las cajas. No deja que la calle se embotelle. Mi padre le paga. Lo arreglan rápido. Se dan la mano, y un abrazo. Se nota que hay una excelente relación y están bien coordinados. Luego, como si me intuyera, alza la vista  y me descubre observando sus trapicheos. Me hace un gesto con la mano, como diciendo: «Baja y ayúdame con esto». 

domingo, 8 de octubre de 2017

QUE LLUEVA

Como puedo hacerlo, levanto con mis propias manos el grueso alquitranado que reviste este suelo y descubro la epidermis, la verdadera piel de esta metrópoli que dejó de respirar hace tiempo. Ha estado enfundada y embutida bajo esta manta negra de civilización y progreso, empachada de sacudidas y tubos de escape. He logrado enrollarla como una alfombra persa y la he dejado apoyada en su verticalidad en la esquina más lúgubre y encapotada de esta gran urbe devastada, para que quien se sienta osado trepe decidido hasta el cielo y despierte a los nimbos, los cirros y las nubes mastodónticas. 

sábado, 7 de octubre de 2017

NO SABE QUÉ LE PASA

Hoy ha dado limosna al señor que todos los días se sienta con su silla plegable en la entrada del supermercado al que va habitualmente a comprar. Ha sido la primera vez que actúa así. Le han sobrado varias monedas y ha decidido dárselas. Siempre ha prejuzgado negativamente a ese señor barbudo, descamisado, que siempre saluda y huele mal. Ha pensado incontables veces que debe gastarse el dinero en alcohol, en droga, en entregar una parte a las mafias que lo controlan… No se lo esperaba, ha estado muy agradecido y le ha sonreído, sin importarle que nunca le haya dado nada. Cruzan la mirada la mayor parte de días y ha sentido que ya era hora. Piensa que ha obrado correctamente. Ha modificado su conducta intransigente y, la verdad, se ha venido un poco arriba. Ha tenido una sensación parecida a dar la mano en la iglesia (a la cual no va nunca; solo a bodas y entierros) cuando el cura lo anuncia: «…podéis daros fraternalmente la paz». Ese acto de concordia, de crear un lazo de unión momentáneo, carnal, con alguien que, a lo mejor, ni es tu amigo o ni siquiera tienes una mínima relación, es algo digno que debería mover algo interno. También puede pensarse que toda esta serie de códigos y paripés no valen para nada. La cuestión es: ese acercamiento o vínculo emocional propio de las personas, ¿debe establecerse en Política? ¿O es mejor no mezclar los sentimientos humanos con la Política metódica que hacen los humanos? 

jueves, 5 de octubre de 2017

LA VIDA

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Las cosas siempre pasan ahí mismo, en tus narices, como en el teatro. Y alucinas porque podrías interactuar. Sin embargo, ese instante eterno fabrica nudos en la garganta. Esa insólita proximidad paraliza y deja coexistir gran variedad de emociones. La respiración se acelera, vives conmovido en un escalofrío, acorralado por sentimientos discordantes y eufóricos, porque, como digo, lo que te desgarra o te hace sumamente feliz ocurre ahí mismo, en un escenario real, a escasos metros. Tan cerca que, si quisieras, podrías tentarlo, palparlo, acariciarlo… ¿Verdad que las cosas siempre pasan ahí mismo, en tus narices, como en el teatro?

miércoles, 4 de octubre de 2017

¿HABRÁ UN GANADOR?

¿Quién escribe la Historia? Como para creérsela a pies juntillas. Hay cronistas e historiadores oficiales de todos los colores, y cada uno la escribe y la cuenta seguro de sí mismo, utilizando la técnica que les brinda la escritura para dotar de credibilidad cualquier crónica o argumento, como ocurre con las buenas novelas. La verdad está llena de matices que transforman y dan carácter a una idea, creando realidades paralelas. Es así. Siempre lo ha sido. Las historias deben seducir, eso está claro, y muchas veces atrapan todas las versiones, porque quienes las cuentan, además de tener su color favorito, tienen el don de narrar los aspectos interpretables de tal manera que, como es lícito, influyen en las sociedades humanas por esa forma de entender los hechos, ya sean del pasado o del presente. Lo injusto es que en los libros de Historia, la versión que prevalece y sienta cátedra es, a mi entender, la supuestamente ganadora. 

lunes, 2 de octubre de 2017

LAS MUJERES DE LA LIMPIEZA

Las mujeres de la limpieza, aparte de limpiar, son un personal experto en la prestación de servicios identificativos, analíticos y de investigación sobre los patrones del comportamiento humano sin tener la formación que, por otro lado, posee la Policía Científica o el CSIC. Cuando se las requiere, estoy seguro que aportan conocimientos valiosísimos. Son las que conocen de primera mano y con profundidad los detalles de lo singular en el individuo. Entran en las habitaciones de un hotel o un apartamento y, con tan solo una visual, pueden hacer una valoración casi antropológica. Es cierto que acostumbran a realizar su trabajo de mala leche y hablando solas, pues examinan las pistas esparcidas por el habitáculo bastante indignadas, y, según el tiempo empleado en adecentarlo, son capaces de establecer una radiografía detallada del tipo de cliente que allí se hospeda. 

domingo, 1 de octubre de 2017

EL MARCO DE LA TRISTEZA

     
     Hay familias que no se hablan por razones que, al parecer, son lo suficientemente significativas como para mantenerse en esa postura cerrada durante lo que les queda de vida. Ni la conciencia ni el sentido común ni el paso del tiempo consiguen descongestionar esa absurda y obtusa posición. Nadie baja del burro. «Dialogad, hablad…», les aconseja la gente que les quiere con el fin de desatascar esa tensa situación. Pero no funciona. No se soluciona nada. Están en modo Pit Bull y no llegan a ninguna alianza que les una. «Tranquilos», dicen ellos. «No os preocupéis; que cada uno vaya por su lado». Y, al final, esa es la actitud irreversible que se respira en una comunidad cercana.
     Si eso ocurre en marcos territoriales pequeños –por ejemplo en el seno de una familia–, cómo podemos exigir a unos lamentables políticos que arreglen la situación controvertida de un país por medio de un método dialogante, si nosotros, a pequeña escala, tampoco sabemos hacerlo. Es la complejidad de la condición humana lo que deberíamos poner en tela de juicio. Por eso entiendo como algunos prefieren amar profundamente y de manera incondicional a los animales.  

sábado, 30 de septiembre de 2017

EL CURA

Doy misas por teléfono porque algunos pueblos se quedan incomunicados por la nieve. Es un cometido inusual, lo sé, pero en realidad solo se necesita un micrófono que amplifique mi voz y que los feligreses se reúnan en una casa. No me gusta desatender a esta gente tan recelosa de sus hábitos; son la más bondadosa que conozco. Si lo hiciera, mi labor se tornaría incoherente, deslavazada, y no sería digno. Sé que prefieren tenerme delante hablándoles de lo humano, de lo divino; pero mientras dure esta nevada, difundiré la palabra de Dios desde mi casa, deleitoso, confortablemente, en gayumbos. 

jueves, 28 de septiembre de 2017

DESORIENTACIÓN

Tenemos un mapa dentro del cerebro. Cuando caminamos vamos marcando mentalmente edificios, árboles, calles, letreros… Todo tipo de referencias para orientarnos. Almacenamos esos datos para no perdernos. La memoria juega un papel básico, aunque yo ya no la tengo. La perdí. Sin embargo, puedo razonar esta cuestión por momentos porque sé que todo son cálculos y operaciones neuronales. Ahora, curiosamente, puedo sentir que estoy en algún sitio donde corre el aire, lo percibo con intensidad. Puede que esté en un parque o cruzando una calle o sentado tras una ventana. Pero, aunque suene inquietante, diría que estoy precipitándome desde ella.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

EL HOMBRE-HOMBRE

El hombre-hombre será aquel orgulloso de sus pies, de mostrarlos sobre unas chancletas de verano con las uñas pintadas. Será el que descubra aquello que le pasa mientras escucha la radio, caminando rápido por los altozanos, esos montes de poca altura. El doblemente hombre odiará los coches de humo, aplaudirá al finalizar los vuelos de sus viajes y estará concienciado en mil cosas, incluso en reivindicar el orinal bajo la cama. Será simétricamente perfecto, absurdo, algo blandengue, contradictorio, tiquismiquis –capaz de cortar la cabeza de las angulas–, pero muy creativo, con el don de la serendipia. Instruido en sacar de la estraza otros mundos, y tan buen amante como el musculoso que se pasea por las playas, marcando sus partes en un minúsculo taparrabos. 

martes, 26 de septiembre de 2017

UN MINUTO DE SILENCIO

El aforo del comedor del gran hotel estaba completo, abarrotado de comensales de todas las nacionalidades. Uno de ellos, un señor inglés que cada mañana se abandonaba a la glotonería, se atragantó y empezó a toser compulsivamente. La mesa de al lado, como si de un virus contagioso se tratara, empezó también a hacerlo. Y le siguió un dominó de mesas. Sofocantes golpes de tos perruna avanzaron por el comedor como una plaga, afectando a todo el personal: camareros, cocineros, encargados de buffet, ayudantes de metre e incluso al propio metre, que no se explicaba esa inesperada convulsión. El director, alertado por la ruidosa y tremenda carraspera producida al unísono, entró en la sala para comprobar qué estaba pasando. Sus ojos se inyectaron en sangre, parecía, también, afectado por la extraña epidemia a la que todos estaban sometidos. Pero él no tosió, pudo reprimir el impulso de ese incomprensible ataque de tos ferina y, en su lugar, explotó con un potente estornudo. El comedor enmudeció de golpe. Hubo un minuto de silencio. Hasta que una señora francesa cercana al director inició una nueva trasmisión al estornudar compulsivamente.   

lunes, 25 de septiembre de 2017

NARANJAS ROJAS

Sería desolador que no hubiera nada de especial, enigmático y sorprendente en las personas, los animales, los espacios y los objetos. Ella lo piensa de su marido mientras cenan. Sorbe la sopa y la mastica emitiendo desagradables ruidos que la obligan a no mirarle la cara. También lo considera de Napoleón; su perezoso perro, que suelta babas y pelos en el sofá del que nunca se levanta. Lo cree del destartalado piso donde viven, un cubículo de apenas treinta metros cuadrados. Ya deben tres meses de alquiler. Y del cuchillo que resplandece de manera sugestiva mientras se monda unas naranjas. 

domingo, 24 de septiembre de 2017

EL JOVEN URI GELLER

Los clientes lo miran embobados. No me extraña. Es muy bueno recogiendo las mesas del comedor del hotel donde trabaja. Tendríais que verle como apila los platos sucios con sus respectivos cubiertos sobre su antebrazo, como atenaza más de una decena de copas con sus largas falanges y como, a modo de pinza, sujeta bajo su axila, ya sea la izquierda o la derecha, los mantelillos y servilletas usadas. Recoge la mesa de un viaje, en pocos segundos, como solo él sabe. El metre lo admira. Más de una vez le ha hecho la reverencia. Además, es atento, elegante; se mueve con soltura, brinda siempre su sonrisa a los comensales y, alguna vez, si lo cree oportuno, mientras se toman el postre o el café, les ofrece un pequeño espectáculo doblando las cucharitas con el poder de su mente. 

viernes, 22 de septiembre de 2017

LA PAREJA

–¡Bonifacio, he oído campanas!¿Que se ha muerto alguien?
–¡Qué dices, Dolores! Eso es imposible.
–¿Imposible?
–Claro. En el pueblo solo quedamos nosotros.

jueves, 21 de septiembre de 2017

BOLITAS DE PAPEL

Se pasaba el día escribiendo verdades en medios folios; ideas, pensamientos, creencias… Luego las lanzaba en forma de bolitas apretujadas por la calle, las tiendas, los supermercados, los bares, por aquí, por allá… A quien se le ocurría recoger esas semillas de lucidez, además de la distracción que podía suponer el hecho de desplegar esas perlas de conocimiento y sabiduría, podía reflexionar sobre lo escrito e iniciar un crudo viaje interior; tomar conciencia de su realidad en este mundo atestado de horrores; percatarse del miedo, de su cobardía y, en consecuencia, considerar que lo suyo sería quitarse su lamentable vida.     

lunes, 18 de septiembre de 2017

EL CIRCO

¡Vaya tangana! Puñetazos, golpes, brechas... Una coreografía de movimientos desproporcionados que conecta con su instinto perturbado. ¡Qué pelea! ¡Qué enfrentamiento tan cruento! Una maravilla violenta, feroz, propia de trogloditas de otra era. Dos grupos de jóvenes que se abroncan por el fútbol, se insultan, se dañan… Veo navajas, palos y piedras. Vaya futuro nos espera. Pero qué buen espectáculo para los que observamos desde la ventana. Alguien se come el orgullo y pide ayuda. Lo aplastan. Se ahoga entre la marabunta de luchadores desquiciados. Y yo, desde el quinto piso, muestro mi pulgar, dudando si hacia arriba o hacia abajo.

domingo, 17 de septiembre de 2017

DUDA 45

Dudo que pueda frenar las borracheras. Suelo empezar sin darme cuenta; con Malibús, chupitos de colores y anís del mono. Luego sigo con el vino, ya sea de batalla o del bueno, con las cervezas, que me refrescan y limpian el estómago y, finalmente, con el whisky a palo seco. Ya no mezclo. Algunos amigos se me acoplan. Les invito. Pero los tumbo enseguida. No tienen aguante, y luego me toca llevarlos a casa. Me cortan la noche. Prefiero alcoholizarme solo, sin lastres. Tardo bastante. Pero cuando lo consigo me arrellano en el Trono y me siento Madre de Dragones.